domingo, 27 de abril de 2014

Canción

Es tu boca la que me provoca
y tus labios rojos los que evocan,
a cada instante. Te vuelves más fuerte,
mientras me debilito lentamente.

No puedo soportar esta agonía
en la que no encuentro salida.
Tu mirada penetrante busca la mía,
que se derrite, no hay más vía.

Tan cerca y tan lejos. No te entiendo.
Me pierdo y ya no me encuentro.



Quisiera hallar la manera de complacerte
sin tener que enfrentarme con la muerte.
Nadie sabe de mi indecisión,
pues tú eres la única solución.

Por mil esquinas te busco cada día.
Por ti me despierto, tú eres mi guía.
Y cada vez que te veo intento,
sin éxito, expresarte lo que siento.

Tan cerca y tan lejos. No te entiendo.
Me pierdo y ya no me encuentro.


"La juventud solo implica tener menos años de vida"

jueves, 27 de marzo de 2014

Dulce mar

¡Oh, mar! Dulce mar
que difícil es llegar a ti.
Parece que disfrutas viéndome sufrir.
En mi está la sensación
de haber conseguido mi propósito,
pero ¿es este nuestro fin?

Te veré de nuevo
y recordaré los momentos buenos.
Soy yo, tú lo sabes
y me recoges con tu arrullo
y me llevas a mil lugares,
¡oh, dulce mar salada!




Consigues que tenga bellos sueños.
Tú me conoces, amante mía.
Una vez al año, tras mil plegarias,
consigo ver tu luz azulada.
Como frecuentarte más,
parece que no hay manera.

Yo tengo un sueño
y tú me esperas.


"Ella lleva mapa, yo me sirvo de una brújula"

martes, 25 de febrero de 2014

Una y otra vez

Una y otra vez todo lo que decía me recordaba a él. Todo lo que hacía me recordaba a él. Siempre pensando en él.

Una y otra vez suplicando por volver a verle, por volver a encontrarnos. Pidiendo que el destino nos volviera a reunir. Suspiraba por él a cada instante.

Una y otra vez intentaba buscar distracciones, pero solo él podía librarme de esta locura. Él era el único que tenía la capacidad de salvarme de este abismo al que no le encontraba fondo. Tan solo él era capaz de encender esta cueva sin interruptor.

Una y otra vez luchaba por apartarle de mis pensamientos, pero era incapaz. Todo me sabía a él. Necesitaba volver a verle, volver a ver sus ojos, su cara, su cuerpo. No podía seguir así mucho más tiempo.




Una y otra vez me repetía que debía aguantar, que tenía que resistir. Pero era difícil. Me levantaba por las mañanas y entre la avalancha de ideas aparecía, inevitablemente, su dulce rostro. Le sentía conmigo a cada momento.

Una y otra vez su presencia por las noches era la que me ayudaba a dormir. Yo sabía que el único lugar donde le encontraría, tan solo con desearlo, era en mis sueños.

Una y otra vez anhelaba fugarme y desaparecer para encontrarle y perderme, para tenerle y abrazarle, para verle y besarle.


"Te sigo por el aire como una brizna de hierba"

jueves, 20 de febrero de 2014

Sssh...

Lo hemos intentado. 
Tú, yo. 
Yo, tú. 
Da igual, somos dos caras de la misma moneda, pero que no sabe mantenerse en pie. 
No existe equilibrio.

¿No será mejor realizar un corte transversal? 
Si no lo haces tú, lo haré yo. 
Perdóname. Ya no tiene remedio.

Prefiero que no intentes detenerlo. Ya está hecho. Ya tomé otro camino.




Esto es lo que colma mi vaso. Ahora lo sé. 
Dudé, te pregunté. 
Tú lo dudaste. No supimos qué hacer.

Es el momento de despedirse. 
Hasta pronto. 
Es mejor así, aunque quizá nunca lo llegues a comprender.



"Hasta el agua, convenientemente mezclada, reacciona"

martes, 18 de febrero de 2014

Miedo

—Tengo miedo.

—¿Miedo?

—Sí, miedo.

—¿Por qué? ¿De qué? No te preocupes, yo estoy contigo.

—Por eso mismo.



—Perdona, no te entiendo. Ahora me dirás que soy yo quien te da miedo, ¿no?

—No, te diré que me da miedo que no estés.


"Camino por tu cielo azul y me quedo en el rincón del corazón donde todas las noches velo tus sueños, donde cada palpitación es un beso eterno"

viernes, 31 de enero de 2014

Hastío

Uno de esos días en los que todo te aburre. Parece uno cualquiera, otro más, y de repente se transforma en un día asqueroso. Tan pegajoso, que te da la impresión de que aunque se acabe, no va a terminar la tortura. Todas tus defensas se caen, no te importa andar solo. Sientes que nadie te escucha. Que quien te oye, mejor que no lo hubiese hecho. Siempre que abres la boca te miran mal. Nada vale. Todo lo haces mal.

Quieres salir a flote, pero cada segundo que pasa te ahogas más y más. Porque tú lo deseas o porque alguien te ayuda a bajar. Eso no importa, lo cierto es que tocas fondo con los pies y piensas: «esto ya no puede ir peor». Pero te equivocas otra vez, porque la tierra de ese fondo comienza a tragarte.


Aún así vistes tu cuerpo y tu alma de negro salpicado de motas blancas, como aquellos rayos de esperanza, lo último que se pierde, que solo desaparecen tras la muerte. Tu corazón envuelto en llamas lucha por sobrevivir. No le queda más camino que aguantar el tirón.

Tendrá que soportar tanto que, cuando resurja de sus cenizas, será otro. Esperando que sea otro mejor y más fuerte, suplicas que esta sea la última vez en tu vida que tengas que someterle a tal presión. 


"Nunca será el miedo lo que te impida avanzar"


lunes, 2 de diciembre de 2013

Parques, qué lugares

Los parques siempre me han parecido los lugares perfectos para evadirse de la realidad circundante. Si me dan a elegir entre vivir en la boina negra que porta mi ciudad o en alguno de sus roídos agujeros, sinceramente prefiero quedarme en el agujero.
Al poner un pie al otro lado sientes como si hubieses entrado en un mundo nuevo; un lugar diferente, lleno de rincones inexplorados.
Los parques tiene mucha más vida de la que parecen albergar. Lo miras desde fuera y no sientes nada. A simple vista parecen lugares extraños, vacíos, que a nadie interesan. Te crees superior, urbanita.


 
Pero si te atrapa, se te pasan las horas sentado en un banco, leyendo, charlando, pensando, viendo a los niños jugar, escuchando a los pájaros, dando un paseo, haciendo fotos.

Cuando en cualquier parque encuentras tu lugar, hallas la tranquilidad y el sosiego en el mundo moderno. Quizá sea un banco, un tronco de árbol caído, unas piedras o un muro. No importa qué, sino el hecho de que lo hayas encontrado. Es toda una suerte disponer de un propio remanso de paz en mitad de la vorágine cosmopolita.


 

"En ese instante, te das cuenta de que sólo tú eliges como quieres que sea tu vida"